Autor: Inez

  • Un ángel encarnado y dos limones

    Una vez fui a comprar no sé qué al Eroski que estaba al lado de mi casa, cuando vivía en Roger de Llúria. Estaba cerca de las cajas —aunque aún no haciendo la cola—, distraída… Se acercó un hombre y me miró con una profundidad muy penetrante en los ojos. Realmente tenía ojos de estar…